Todos en uno
Virginia Woolf en una
de sus obras maestras Las Olas nos
presenta el desarrollo de la vida de seis personajes: Bernard, Susan, Rhoda,
Neville, Jinny y Louis. Durante la novela, a pesar de ser seis individuos,
podríamos considerar que en realidad estos conforman a uno solo; o sea, los
seis son uno. Es una fusión del ser, olvidarnos de la individualidad para
crearnos en uno solo.
La
individualidad de cada personaje es crucial en la novela porque nos permite
acercarnos a su vida, el desarrollo de la misma y como perciben a los demás,
pero si los vemos como un todo, podemos apreciar-valga la redundancia-todo a la
vez. Dos focalizaciones: la primera dividía en seis; la segunda como un
conjunto de las seis.
Durante la clase del
día 19 de abril creamos estos dos dibujos:
Nuestro
proceso creativo se basó en una de las imágenes que vimos de la presentación;
ésta eran unas máscaras colgando, las cuales expresaban diversos sentimientos;
enojo, tristeza, felicidad-de entre los que recordamos-sin embargo, lo
importante era el hecho de-justamente-estar colgando, pues nos dejaba una libre
interpretación, si simplemente estaban colgadas en algún lugar o alguien
sujetaba sus hilos y colgaban desde sus manos. Partiendo de esta última
premisa, empezamos a discutir, cómo las máscaras no solo cubren el rostro de
alguien, lo ocultan, sino también se funden con éste; y dos rostros forman una
sola identidad.
Trazamos
unas líneas sobre la cartulina, verticales y ligeramente onduladas la
mayoría-solo unas fueron rectas-para dar la ilusión de hilos manejando las
máscaras que momentos después creamos. Las máscaras sólo pueden hablarnos a
través de sus expresiones; y no pueden comunicarnos más que eso. Debajo de éstas,
una suerte de escenario donde se representan las mismas, ¿en el teatro de la
vida quizá?
La
idea inicial era recrear este sentido de las distintas personalidades que
embargan a un ser humano durante el trayecto de toda su vida, provocar y tal
vez decirle sínica y directamente al espectador “Si, eres tú y todas esas
personalidades de las que dices no tener ni mostrar nunca”, sin que hubiera un
cuerpo de por medio, porque, desde una primicia, no hay cuerpos que nos digan
como son, las caras nos muestran lo que en verdad demuestran, pero cavilamos y
creímos que tomar un arquetipo de persona “Feliz” sin una cara específica, podría
ayudar más con esta idea de hacer más claro el cambio de máscaras.
Si
volteamos la cartulina nos encontramos con un hombre sin rostro, en quien están
amarradas, por todo su cuerpo, las cuerdas. Sin embargo no es como tal el
titiritero de las máscaras, pues no las controla con sus manos, sino con su
cuerpo, parecería entonces que las máscaras y ese hombre funcionan en conjunto.
El hombre no tiene un rostro particular porque cualquier máscara es su máscara;
todas pueden serlo; todas hacen a un solo individuo: tal y como sucede en la
obra de Las Olas.
Para la creación del reverso de la
cartulina, nos pusimos a reflexionar, justamente, sobre la posible
interpretación de como los seis amigos pueden ser una sola persona; además,
como finalmente, están unidos por algo, tienen un vínculo; por ello este hombre
representa el vínculo que “une” a todas las máscaras haciéndolas una. Una sola
entidad con muchos rostros; jamás definida por completo, empero, la cual las
mueve ante el mundo, yéndose y regresando, ya fuera más fuerte, o con más calma, personalidades llenas de todas las emociones, personalidades que van y viene cual marea, como olas, o en mejor dicho como esas olas.





