David Alfaro Siqueiros
(1896, Chihuahua-1974, Cuernavaca, Morelos)
Boceto para el mural exterior El Cristo, ca. 1965
Esta magnífica obra del gran muralista mexicano David Alfaro Siqueiros ubicada a mediados de los años sesenta es una muestra perfecta de lo revolucionario de este artista-tanto en sus trazos y técnica, como en el tema propuesto, así como sus ideales-que justamente surgió en tiempos de revueltas estudiantiles y cuando el mundo se agitaba por la necesidad de un cambio social.
México a mediados de los años sesenta era un país agitado por todos los movimientos sociales gestándose en el interior de la república a causa del sistema opresor al cual la juventud estaba siendo sometida. En diversas partes del mundo-sobre todo en el norte con los gringos y sus hippies-habían movimientos estudiantiles que abogaban por un cambio en la sociedad. En ese contexto ubicamos a El Cristo, en una época de estruendo social, donde se replanteaban sus valores; momento ideal para dicha gestación de una figura tan solemne como del redentor Jesucristo.
A pesar de ser un hombre intelectual no por ello era una persona que no impusiera respeto. Fue un personaje bastante luchador en lo referente a luchas sociales en México y en el mundo. A principios de los años veinte se encontraba en París donde las huelgas de los obreros franceses lo inspiraron a unirse al comunismo. Fue hecho prisionero alrededor de seis veces a lo largo de su vida. Pelea en el bando Carrancista durante la revolución mexicana. Durante toda su vida se proclama comunista, y además, fue sindicalista de los artistas y obreros. Por lo anterior mencionado es que sus obras están inspiradas en luchas sociales identificadas con el socialismo, o también, tiene mucho que ver con las clases marginales así como la miseria humana.
Su estilo es esquemático; intenta dar dinamismo a la figura para crear movimiento, puesto que a pesar de parecer estática la figura de Cristo, las ondas líneas que lo rodean dan la sensación de que estuviese en movimiento.
La técnica, lo que distingue a un hombre que nace con el talento empírico como lo es Siqueiros, de un hombre que por pasión y dedicación, desarrolla una manera fantástica de retratar la realidad. La técnica que no se ha visto en nadie más, un brochazo de sentimiento por aquí, un pincelazo de demanda política por acá, la técnica que busca una revolución, se asimila en el artista.
Después de todo lo anterior mencionado, y de observar la pintura, la actualización dada sería la de que esa pintura se adecua a nuestros tiempos "Posmodernos2 en el sentido de significar el rechazo de Cristo hacia nuestra sociedad. Si bien cuando fue pintada tenía más o menos la misma intensión, hoy día, la sociedad se ha corrompido mucho más de que cuando Siqueiros la pintó. Hay una latente decepción de Jesús en su mirada que corresponde muy bien a esta época al olvidarse todavía más los valores por los cuales se sacrificó. Lo podemos ubicar muy bien en nuestros tiempos porque aquí un calvario como el suyo puede ser visto con poca importancia ante un mundo que presta casi nada de atención a las tragedias; indiferente hacia el dolor; y que solamente le importa lo material.
¿Este Cristo reniega de su sacrificio?, los colores, las curvas y la ligera sonrisa de una alma quebrantada encaja casi por sí sola a esta comunidad de hombres y mujeres que ver el rojo en la carne del hombre ya no asombra.
Bibliografía: Tcherkaski, José. Conversando con Siqueiros "Ya pintaba en el vientre de mi madre", Lugar Editorial, Buenos Aires, 2010

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